La Reseñoña Anime – Ponyo en el acantilado




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Agosto 31, 2018

El mes de julio se cumplieron 10 años desde el estreno de una de las obras del gran Hayao Miyazaki que nos volvió a cautivar con su historia y su potente mensaje ecológico al igual que las ya estrenada en ese entonces Mi vecino Totoro, La Princesa Mononoke y El viaje de Chihiro. Basado en el cuento de La Sirenita de Hans Christian Andersen, Ponyo en el acantilado (Gake no ue no Ponyo) se convirtió en un maravilloso cuento cuyo mensaje, a pesar de que ya pasaron 10 años, sigue siendo tan contingente en estos días.

Inspirado en el pueblo pesquero donde vivió durante un tiempo, y en su hijo a la edad de cinco años, Miyazaki escribió esta maravillosa historia tomando como base la historia de La Sirenita, pero adaptándola a la mitología japonesa y al característico estilo de sus obras. A diferencia de películas como El viaje de Chihiro y El castillo ambulante estrenadas poco antes, Ponyo posee una animación mucho más tradicional, inclusive el océano y las olas que se ven en la película fueron dibujadas a mano, lo que le da cierta simpleza e inocencia al filme cuyos protagonistas son niños.

El filme cuenta la historia de Sōsuke y Ponyo, dos seres de diferentes mundos. Sōsuke es un niño de cinco años, curioso y muy valiente, hijo del capitán de un barco y una cuidadora de un asilo de ancianos. Ponyo es una criatura marina similar a un pez, hija de un hechicero que antes había sido humano y la madre de Ponyo es la Reina del océano. Ponyo es muy curiosa, por lo que un día decide escabullirse de su padre nadando libre por el mar, en su aventura, Ponyo se ve atrapada en un frasco de vidrio y arrastrada por una red de pesca entre tanto desperdicio lanzado al océano. Sōsuke, quien se encontraba jugando a la orilla del mar se topa con el frasco y logra liberar a esta criatura similar a un pez, al cual él le pone el nombre Ponyo.

Desesperado por la desaparición de su hija, el hechicero Fujimoto convoca a los espíritus del océano para que traigan de vuelta a su hija, pues como antes él había sido humano poseía un gran resentimiento hacia esa raza a la cual él consideraba desastrosa, y sentía miedo de que algo le pudiera pasar a su pequeña. Ponyo, quien ya había compartido con Sōsuke, sentía una gran atracción hacía él y no quería despegarse de su lado, es más, ella deseaba ser una niña humana, por lo que, en un descuido de su padre, Ponyo libera toda la magia del océano convirtiéndose completamente en una humana, pero a la vez liberando todo el poder del océano provocando un gran tsunami en el pueblo.

Ya al lado de Sōsuke, este se sorprende al reconocer a Ponyo y verla convertida en una humana, y en vista del desastre provocado por el océano deciden ir juntos en la búsqueda de la madre de Sōsuke, la que se encontraba en el asilo. Mientras que, en el mar, Fujimoto se reencuentra con Granmamare, la madre de Ponyo, quien advierte que el deseo de querer ser humana de Ponyo supondrá una gran prueba para Sōsuke, pues el único modo para que ella se vuelva completamente una niña debe ser mediante el verdadero amor, pues de otra forma, la pequeña Ponyo se convertirá en espuma de mar.

Juntos en su travesía, Sōsuke y Ponyo recorren en un bote por todo el territorio del pueblo inundado buscando a Lisa, de pronto, Ponyo comienza a perder su magia y a retornar a su forma de pez. Desesperado, Sōsuke busca ayuda llevando a Ponyo en un balde con agua, hasta que logra dar con el paradero de su madre, la cual se encontraba junto a los padres de Ponyo. Granmamare le cuenta sobre el deseo de su hija y cómo este ha de ser hecho realidad, por lo que Sōsuke está dispuesto a cuidar, proteger y amar a Ponyo con tal de salvarle la vida, de esta manera se restaura el equilibrio del mar y Sōsuke junto a Ponyo, en su forma de pez, son llevados a una orilla en donde mediante un beso Ponyo consigue convertirse en una humana de verdad y permanecer al lado de Sōsuke.

La historia del filme es muy similar al cuento de la Sirenita, pero llevado a la abstracción mezclándolo con la mitología japonesa y un claro y potente mensaje sobre el cuidado de los océanos, un mensaje que a pesar del paso de los años sigue siendo tan contingente hoy en día, donde cada vez vemos más a los seres del mar siendo amenazados por las toneladas de desperdicios que son depositados en las aguas y que al llegar al océano ponen en peligro mortal a la fauna marina.

Una excelente película que celebra sus primeros 10 años cuya animación es ideal para evocar a la inocencia de los niños y una musicalización que da potencia a la obra, algo característico del Studio Ghibli y las películas de Miyazaki.

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